Cambios en su bastidor
Según Toyota, los ingenieros de la marca japonesa se han preocupado especialmente en mejorar la estabilidad del nuevo Avensis, para ello se han tomado las siguientes medidas: Banda de rodadura más ancha, delante / detrás (mm): 1560 / 1550 (16”), 1550 / 1540 (17” y 18”), mayor tamaño de llantas/neumáticos (16, 17 y 18 pulgadas), suspensión delantera con un mayor ángulo de pivote (para mejorar la estabilidad en línea recta), suspensión trasera con una mayor rigidez a la torsión (medida de respuesta) y dirección de fuerza lateral (medida del agarre trasero).
Respecto al anterior modelo (solamente pude probar la carrocería de cinco puertas), no me parece que el nuevo sea un coche más estable y eficaz en carretera. No es que el comportamiento del actual me parezca malo o criticable, pero no supera en este apartado al modelo que yo pude probar.

Mayor control
Toda la gama equipa control de estabilidad de serie. El VSC+, que así es como denomina Toyota a este sistema, cuenta con una función con asistencia a la dirección que actúa para compensar el subviraje o el sobreviraje. En la práctica se percibe que el volante responde con un golpe brusco para que el coche recupere la trayectoria en una situación en la que se pierde estabilidad.
Toda la gama equipa control de estabilidad de serie. El VSC+, que así es como denomina Toyota a este sistema, cuenta con una función con asistencia a la dirección que actúa para compensar el subviraje o el sobreviraje. En la práctica se percibe que el volante responde con un golpe brusco para que el coche recupere la trayectoria en una situación en la que se pierde estabilidad.
El control de estabilidad me ha parecido muy brusco y con cierta falta de coordinación en sus acciones. Cuando se pierde el control en una curva o realizamos una maniobra de esquive con rápidos cambios de dirección, el coche tiene un momento crítico cuando el control de estabilidad está actuando sobre los frenos. En ese momento, es como si el coche “rebotara” de derecha a izquierda hasta que el control lo coloca a base de frenadas muy bruscas. No sé hasta que punto el asistente a la dirección tiene algo que ver en esto (tengo la sensación de que el coche se descontrola cuando este sistema actúa conjuntamente). Aún así, cuando interviene el asistente de estabilidad no perdemos en ningún momento el control sobre el coche.
Los frenos tienen un diseño y dimensiones adecuadas para obtener una frenada segura y eficiente. Están equipados con un Sistema de frenado antibloqueo (ABS) con Distribución electrónica de la fuerza de frenado (EBD). Además, incorporan un asistente (denominado comercialmente “BA”), que funciona conjuntamente con el ABS y la EBD para suministrar una fuerza de frenado adicional en caso de emergencia. Es decir, que si no pisamos con la fuerza necesaria sobre el pedal del freno, un asistente automático lo hace por nosotros (es una asistencia similar a la que tiene la dirección).
En líneas generales me ha parecido un coche muy agradable de conducir. Tiene un motor y un cambio de tacto suave y funcionamiento progresivo. La dirección también me ha parecido bastante agradable de utilizar y eficiente en su trabajo. Pero lo que más me ha sorprendido es que, pese a ser un coche de generosas dimensiones y peso, su maniobrabilidad y manejo es tan sencilla como la de un utilitario. La dirección tiene un buen diámetro de giro entre bordillos (10,8 m) y una asistencia muy suave. A diferencia de otros familiares diferentes, el Avensis requiere de muy poco esfuerzo para conducirlo, sobre todo en recorrido urbano.